FOTOGRAFIA Y PINTURA


MARMOTARROJA

Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez

jueves, 26 de agosto de 2010

TRABAJO EN CUBIERTA

M. Muñoz, 2010

"Trabajar en cubierta era, en aquellos momentos, uno de los trabajos más duros del mundo".

Ignacio Aldecoa, Gran Sol

1 comentario:

  1. Tanta muerte en estas fotos me invita a reposarme en Espronceda...

    Débil mortal no te asuste
    mi oscuridad ni mi nombre;
    en mi seno encuentra el hombre
    un término a su pesar.
    Yo compasiva le ofrezco
    lejos del mundo un asilo,
    donde a mi sombra tranquilo
    para siempre duerma en paz.
    Isla yo soy de reposo
    en medio el mar de la vida,
    y el marino allí olvida
    la tormenta que pasó.
    Allí convidan al sueño
    aguas puras sin murmullo,
    allí se duerme al arrullo
    de una brisa sin rumor.
    Soy melancólico sauce
    que su ramaje doliente
    inclina sobre la frente
    que arrugara el padecer;
    y duerme al hombre, y sus sienes
    con fresco jugo rocía,
    mientras el ala sombría
    bate el olvido sobre él.
    Soy la virgen misteriosa
    de los últimos amores,
    y ofrezco un lecho de flores
    sin espinas ni color,
    y amante doy mi cariño
    sin vanidad ni falsía;
    no doy placer ni alegría:
    mas es eterno mi amor.
    En mí la ciencia enmudece,
    en mí concluye la duda,
    y árida, clara, desnuda
    enseño yo la verdad;
    y de la vida y la muerte
    al sabio muestro el arcano
    cuando al fin abre mi mano
    la puerta a la eternidad.
    Ven y tu ardiente cabeza
    entre mis manos reposa;
    tu sueño, madre amorosa,
    eterno regalaré.
    Ven, yace para siempre
    en blanca cama mullida,
    donde el silencio convida
    al reposo y al no ser.
    Deja que inquieten al hombre,
    que loco al mundo se lanza,
    mentiras de la esperanza
    recuerdos del bien que huyó:
    mentira son sus amores,
    mentira son sus victorias,
    y son mentira sus glorias
    y mentira su ilusión.
    Cierre mi mano piadosa
    tus ojos al blando sueño,
    y empape suave beleño
    tus lágrimas de dolor.
    Yo calmaré tu quebranto
    y tus dolientes gemidos,
    apagando los latidos
    de tu herido corazón.

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