MARMOTARROJA
Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez
dónde acaba el árbol y empieza su sombra. Igual que una fotografía de un cuadro vivo de Magritte
ResponderEliminarLo que es falso es el muro. No hay sombra, pues, hay sólo un árbol de tronco esbelto y apariencia firme. Así son los sentidos: engañosos
ResponderEliminarEl esqueleto erguido
ResponderEliminardel árbol alto, oscuro,
ilumina su éxtasis
en el azul profundo
....................
J. Bergamín