| M. Muñoz, 2012. Óleo sobre tela, 50x70 cm |
FOTOGRAFIA Y PINTURA
MARMOTARROJA
Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez
Un mes de vacío... demasiado tiempo ya, ¿no? Te esperamos, esperamos tus cuadros, tus fotografías...
ResponderEliminar"Como el perro
que cree que el amor
de un dueño es
echarle un trozo
de pan
siempre al marcharse.
Y siempre marcharse.
Como el perro
que no conoce
más compañía que el olvido,
más hora que la del abandono"
Se te echa de menos,
ResponderEliminarquerida marmota.
Con cuadros o sin ellos.
Besos
Siempre hay motivos para recordar este poema. Hoy también:
ResponderEliminarMario Benedetti
Defensa de la alegría
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.