FOTOGRAFIA Y PINTURA


MARMOTARROJA

Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez

sábado, 13 de noviembre de 2010

MI APROXIMACIÓN A CHEMA MADOZ: DE UN COLLAR DE PERLAS HAGO LA SOGA DE UN AHORCADO. Por Marmotarroja


“De un collar de perlas hago la soga de un ahorcado, para desarbolar la realidad y crear un espacio ilusorio donde coexistan lo objetivo y lo subjetivo. Se trata de hacer convivir opuestos en armonía” Chema Madoz.



La fotografía de Madoz es el creer lo que nunca veremos de Gerardo Diego. Entender su fotografía es crear un “momento decisivo” de reencuentro con la realidad. Un momento decisivo puesto en escena, un paso adelante en creatividad pero también un paso atrás en la espontaneidad del momento decisivo de H. Cartier-Bresson. Cuando recibí el encargo de hacer fotografía al estilo de Madoz me sentí paralizada pensando que en mi espíritu impaciente no estaba el “fabricar” composiciones y mucho menos aproximarme al mejor. Así que tomé notas y así logré atravesar largos túneles de metro (¡!) haciendo mil bosquejos que me devolvían a Bresson: “el disparo fotográfico es uno de mis cuadernos de esbozos”. Y con el plazo venciendo y el trabajo sin terminar podía incluso legar a ser mucho más contundente: “la fotografía “fabricada” o puesta en escena no me interesa. Y si la valoro en algún sentido, no puede ser más que a partir de un punto de vista psicológico o sociológico. Están los que hacen fotografías previamente amañadas y los que van a la búsqueda de la imagen y la capturan. El aparato fotográfico es para mí como un cuaderno de esbozos, el instrumento de la intuición y de la espontaneidad, el dueño del instante que, en términos visuales, cuestiona y decide a la vez ” (2).

Y ¿por qué Bresson ha resultado tan recurrente en mi aproximación a este trabajo sobre Madoz?: siempre me han interesado las contradicciones y he encontrado en el “momento decisivo” de Bresson la antítesis a la “puesta en escena” de Madoz. Para complicar más este argumento, he entendido que precisamente en esta diferencia es donde radica el nexo de unión entre ambos: Bresson busca y descubre para el espectador, Madoz crea y el espectador descubre. Así pues, ahora más cómoda con la flexibilidad de trabajar entre la holgura de dos extremos, comienzo a trabajar, espoleada también por la búsqueda de reconciliación de extremos/contradicciones de la fotografía de Madoz “se trata de hacer convivir opuestos en armonía ” (3). En eso consiste la vida también ¿no?

Perforador, M. Muñoz, 2010



Mis primeras aproximaciones a Madoz resultaron muy barrocas, demasiados elementos que sólo funcionaban con la ayuda del color. El blanco y negro era imprescindible, en palabras de Borja Casani a propósito de Madoz, “la resolución fotográfica en blanco y negro aporta también una distancia melancólica. La escala de grises convierte a las cosas en sombras que desvanecidas en un mundo irreal se expresan como fantasmas. Conservan su identidad icónica pero están absortas en un metalenguaje abstracto. Las reconocemos aunque ya no pertenecen a este mundo”.

Como condición indispensable me propuse también no recurrir necesariamente a lo elementos que aparecen con frecuencia en sus imágenes. Confieso que no siempre ha sido así, el estudio de la obra de Madoz me ha dirigido en ocasiones a estos elementos recurrentes en él. Madoz utiliza el canto rodado como símbolo de pesadez y de suavidad, con el tablero y las piezas de ajedrez “elabora toda una refinada gama de juegos dentro del juego, o colocando simplemente el tablero sobre el atril de un piano, consigue establecer una perfecta analogía entre la geometría, la complejidad y la música” (4). También los mapas, las partituras, las notas de música, diversas herramientas se repiten en sus composiciones. En muchas ocasiones se trata de elementos nada o sólo ligeramente transformados, en otras hay una labor de artesano en la creación de elemento nuevos.



Pero Madoz no sólo es recurrente en el uso genial de los elementos de sus composiciones, también regresa a menudo a los mismos sentimientos/emociones que estos elementos comunican al espectador: el paso del tiempo, el equilibrio, la naturaleza atrapada en elementos cotidianos tales como jaulas, jarrones, charcos…, en forma de nubes, mariposas, agua…Estos sentimientos y emociones de la obra de Madoz resultan cotidianos y cercanos, Madoz no complica el mensaje con construcciones complejas, la composición y el sentido son directos y sencillos. Reducir lo complejo a un elemento sencillo, y hacerlo guardando las reglas de la composición y la estética, es una auténtica hazaña en términos artísticos.





 
Chocolate negro, M. Muñoz, 2010
Como aficionada a la fotografía, me mueve esta simplicidad de lo cotidiano, "no me interesan los momentos culminantes de la vida. Sólo cinco minutos al día son interesantes. Lo que yo quiero mostrar es el resto" (5) . Y aquí no puedo dejar de citar de nuevo a Casani, porque en la simplicidad de las imágenes de Madoz es inevitable percibir la tensión de los opuestos que buscan convivir en armonía “es esto quizás lo que hace que los objetos de Madoz existan atravesados por una tensión exquisitamente humana: la tensión desgarradora de no ser cotidianamente todo lo que podrían llegar a ser”. Esta tensión “humaniza” los objetos de la fotografía de Madoz, su fotografía supone un reencuentro con la realidad, una realidad planamente poética“creer lo que nunca veremos, esto es la poesía”(6).

Madoz utiliza en sus composiciones un amplio crisol de tonos: desde un elegantísimo humor un tanto hermético, hasta el hermetismo de un lenguaje puramente simbólico. Encontrar el tono adecuado de Madoz no es tarea sencilla, es preciso situarse en la dosis precisa de veladura en el humor sin resultar tan complejamente hermético que no logre emerger el mensaje. El humor de la obra de Madoz está muy finamente ilustrado en un preciosísimo libro de la editorial La Fábrica: “Nuevas greguerías: Ramón Gómez de la Serna/Chema Madoz”, cuya lectura muy entusiastamente recomiendo: “le quedaba en las gafas el recuerdo de las cosas vistas. Era un fotógrafo” (7).

Con el recuerdo de las cosas vistas pero siendo humildemente conscientes de cuán poco las conocemos es como hemos de aproximarnos a la obra de Madoz “asistir a una exposición suya u hojear uno de sus catálogos sólo resulta provechoso si estamos dispuestos a reconocer de entrada que aún no lo sabemos todo de esos fieles servidores que rodean nuestra más inmediata cotidianidad” (8).




1. Pablo Ruíz Picasso
2. Henri Cartier-Bresson
3. Chema Madoz
4. Borja Casani
5. Hans Peter Feldmann
6. Gerardo Diego
7. Ramón Gómez de la Serna.
8. Luis Arenas

2 comentarios:

  1. Siempre me choca ver mis palabras citadas por otros... Como una mayoría de edad, como la agridulce independecia de las propias entrañas puestas a correr por ahí. Gracias a ti.
    Si no tienes inconveniente, te adjunto a mi lista de blogs visitados, para facilitarme el acceso a tus domin(i)os.

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  2. Hermosas fotos, hermoso texto, hermosa cabeza que lo crea. Qué puedo decirte que no sepas...
    Para la fotógrafa, pintora, "miradora", que crea y guarda los tesoros que suceden, para que no nos falten..tqs

    La luz y la figura, los humanos
    trabajos cotidianos, los paisajes
    Los rostros verdaderos y los viajes
    muy lejos, imposibles o cercanos

    La línea definida, los contrastes
    que van del blanco al negro, los colores
    que estallan de repente, los amores
    los odios, los desfiles, los desastres

    Imágenes que brotan mientras arden
    y no regresan más, aunque existieron
    Instantes que tras ser, no serán nunca
    Objetos y miradas pasajeros
    efímeras escenas que se truncan
    si no hay mirada humana que las guarde.

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