MARMOTARROJA
Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez
¿Por qué malvada o perversa esa causalidad?
ResponderEliminarY por qué no al revés, por que no puede haber fuego sin humo -en realidad, sí puede, pero no entremos en el proceloso mundo de las combustiones-.
Secreto, privado... Querido Auden, pareces inglés. O centroeuropeo!
Aquel galeón español quemándose en el mar de las antillas tras el más espantoso diálogo, aquel de los cañonazos sin tregua, con los terribles piratas del caribe.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=2-Gztizq_4U
Impresionantes las fotos, me han encantado Marta.
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