MARMOTARROJA
Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez
Y, de repente,
ResponderEliminarllega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A. Mutis
Lo siento por Álvaro Mutis, pero yo creo que es más correcto decir "como un vinagre de silencio y pena". Si el aceite es silencio y es pena, apañados vamos. ¡Viva el aceite de oliva! Admito todo tipo de calificaciones, pero decir que el aceite puede ser de silencio y pena... ¡Vamos hombre!
Eliminar¡¡¡!!!
EliminarUn poeta es un caballero como tú y como yo, Anónimo, o una señora como Marilyn Monroe. Y no es jamás inmutable ni lo que escribe tiene que ser palabra revelada. Los textos que leemos son aproximaciones a una verdad que desconocemos en su totalidad, parcialmente podemos atisbarla, pero es muy difícil alcanzarla entera. Por tanto, a un poeta, a un músico, a un psiquiatra, (a un psiquiatra, no, porque su "ciencia" no tiene base alguna), a un albañil, a un carpintero, a un fontanero... se le puede decir, si es que se cree un ser humano, si aún no está endiosado en el Olimpo, que sus palabras. sus canciones, sus muros, sus mesas o sus chapuzas son siempre susceptibles de interpretaciones. La mía es la que es. La tuya, Anónimo, por lo que veo, es de sorpresa inaudita, pues regresa a la tierra y dile a Álvaro Mutis que el aceite es mal compañero del silencio y de la pena. El vinagre admite mejor esos sustantivos inhumanos. En el fondo, querido Anónimo, intento dialogar, conversar, hacer que despierte nuestro espíritu crítico contra todo bicho viviente, por muy premio Cervantes que sea. ¿Sigues asombrado? Tú mismo.
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