FOTOGRAFIA Y PINTURA


MARMOTARROJA

Sus fotos eran lo más hermoso del mundo. En realidad,no eran solo suyas. Eran cosas que nos pasaban todo el tiempo, pero sólo ella sabía verlas. Eso era lo importante. Yo pensaba en el ayer o en el mañana, pero ella pensaba siempre en el ahora. Por eso su presente era tan grande, como un salón de baile, y ella bailaba en él. Y el mío era un oscuro cuarto trastero, en el que no encontraba nunca nada. Cuando veía sus fotos pensaba en todo esto, pero ya era tarde, como tener en la mano un billete de tren, que ya pasó, y al que solo se subió ella. Sergio Álvarez Sánchez

lunes, 21 de octubre de 2013

ESPEJO



Marta Muñoz, 2013


I am silver and exact. I have no preconceptions.
What ever you see I swallow immediately
Just as it is, unmisted by love or dislike.
I am not cruel, only truthful


Sylvia Plath

3 comentarios:

  1. Una vez más una fotografía estemecedora... Pide ser acompañada por Borges:

    Yo que sentí el horror de los espejos
    no sólo ante el cristal impenetrable
    donde acaba y empieza, inhabitable,
    un imposible espacio de reflejos

    sino ante el agua especular que imita
    el otro azul en su profundo cielo
    que a veces raya el ilusorio vuelo
    del ave inversa o que un temblor agita.

    Y ante la superficie silenciosa
    del ébano sutil cuya tersura
    repite como un sueño la blancura
    de un vago mármol o una vaga rosa.

    Hoy, al cabo de tantos y perplejos
    años de errar bajo la varia luna,
    me pregunto qué azar de la fortuna
    hizo que yo temiera los espejos.

    Espejos de metal, enmascarado
    espejo de caoba que en la bruma
    de su rojo crepúsculo disfuma
    ese rostro que mira y es mirado.

    Infinitos los veo, elementales
    ejecutores de un antiguo pacto,
    multiplicar el mundo como el acto
    generativo, insomnes y fatales.

    Prolonga este vano mundo incierto
    en su vertiginosa telaraña;
    a veces en la tarde los empaña
    el hálito de un hombre que no ha muerto.

    Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
    paredes de la alcoba hay un espejo,
    ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
    que arma en el alba un sigiloso teatro.

    Todo acontece y nada se recuerda
    en esos gabinetes cristalinos
    donde, como fantásticos rabinos,
    leemos los libros de derecha a izquierda..

    Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
    no sintió que era un sueño hasta aquel día
    en que un actor mimó su felonía
    con arte silencioso, en un tablado.

    Que haya sueños es raro, que haya espejos,
    que el usual y gastado repertorio
    de cada día incluya el ilusorio
    orbe profundo que urden los reflejos.

    Dios (he dado en pensar) pone un empeño
    en toda esa inasible arquitectura
    que edifica la luz con la tersura
    del cristal y la sombra con el sueño.

    Dios ha creado las noches que se arman
    de sueños y las formas del espejo
    para que el hombre sienta que es reflejo
    y vanidad. Por eso no alarman.

    (Los espejos, Jorge Luis Borges)

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  2. Yo, de niño, temía que el espejo
    Me mostrara otra cara o una ciega
    Máscara impersonal que ocultaría
    Algo sin duda atroz. Temí asimismo
    Que el silencioso tiempo del espejo
    Se desviara del curso cotidiano
    De las horas del hombre y hospedara
    En su vago confín imaginario
    Seres y formas y colores nuevos.
    (A nadie se lo dije; el niño es tímido.)
    Yo temo ahora que el espejo encierre
    El verdadero rostro de mi alma,
    Lastimada de sombras y de culpas,
    El que Dios ve y acaso ven los hombres.

    J. L. Borges,

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  3. Conciencias de mano los llamó Stevenson.
    Su luz es de agua y plata, y es oscura:
    hermana de la luna melancólica.
    Los tienen las muchachas
    como lagos de nieve en sus alcobas
    y a veces prisioneros en sus bolsos.
    Dicen que el tiempo pasa y son ingratos
    después de aquellas noches que valen una vida.
    Huelen a mármol lúgubre
    y son restos de un mundo que perdimos,
    de un mundo destrozado que nos mira.

    F. Benítez Reyes

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