| Marta Muñoz, 2013 |
Hay un hombre que sabe, otro que
pierde
Hay un hombre que sueña, otro que
olvida
Hay un hombre muriendo, otro con
vida
Y hay un hombre que besa, otro que
muerde
Hay un hombre de rojo, otro de
verde
Hay un hombre de vuelta, y otro de
ida
Hay un hombre que hiere, otro que
cuida
Y hay un hombre de hielo, otro que hierve
Van pasando por mí como quien
pasa
Por un cuarto de hotel y nunca
esperan
Cuando bajo a tomarme el
desayuno
Volverán a alojarse, esta es su
casa
Aunque ya no la cuiden, ¡si
supieran
Que al llegar cada noche somos
uno!.
Sergio Álvarez Sánchez
"¡Si supieran que al llegar la noche somos uno!" ¿Y si no lo saben? Deja de fingir, poeta. Y muéstrate como en realidad eres. Nadie interpreta a nadie. Todos queremos sinceridad. ¿Por qué finges, poeta?
ResponderEliminarPor lo cual, Sancho Panza, conviene que estés advertido en esto que ahora te diré, porque importa mucho a la salud de entrambos; y es que cuando veas que semejante canalla nos hace algún agravio, no aguardes a que yo ponga mano al espada para ellos, porque no lo haré en ninguna manera: sino pon tú mano a tu espada y castígalos muy a tu sabor, que si en su ayuda y defensa acudieren caballeros, yo te sabré defender, y ofendellos con todo mi poder, que ya habrás visto por mil señales y experiencias hasta adónde se estiende el valor de este mi fuerte brazo.
ResponderEliminarTal quedó de arrogante el pobre señor con el vencimiento del valiente vizcaíno. Mas no le pareció tan bien a Sancho Panza el aviso de su amo, que dejase de responder diciendo:
- Señor, yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimular cualquier injuria, porque tengo mujer y hijos que sustentar y criar. Así que séale a vuestra merced también aviso, pues no puede ser mandato, que en ninguna manera pondré mano a la espada, ni contra villano ni contra caballero, y que desde aquí para delante de Dios perdono cuantos agravios me han hecho y han de hacer, ora me los haya hecho o haga o haya de hacer persona alta o baja, rico o pobre, hidalgo o pechero, sin eceptar estado ni condición alguna.
M. de C. S.
En algún caso, como el mío, todos los que soy no cabrían en un soneto, ni en el tomo íntegro de Guerra y Paz. Ya te digo.
ResponderEliminarAbrazos, siempre
Has llegado a tu casa,
ResponderEliminary, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.
Luis Rosales